LA TRASTIENDA / NACIONALES

El ministro de Economía jugó su carta: “la gente tendrá que vender sus dólares para pagar impuestos y el peso será la moneda fuerte”. El inefable Luis Toto Caputo anunció un brusco giro de política económica al decidir la conversión del peso en un bien de difícil tenencia. ¿Es el último manotazo de un plan que naufraga por la creciente falta de dólares? Si ello se concreta, habrá un complejo escenario de desahorro de los argentinos. Seguidamente, un inevitable empobrecimiento de la mayor parte de la sociedad. Todos los indicadores de la realidad argentina están en rojo. El país, está a centímetros de dejar el contexto de recesión para entrar en el oscuro escenario de depresión. Su mayor impacto recaerá sobre la extendida clase media nacional. Un nuevo informe de la Universidad Católica Argentina anticipa que se producirán “nuevos desequilibrios en el desempleo y la marginalidad social”. Entre dólares que ahora no sirven, pesos fortalecidos que escasearán y nuevos empobrecidos que “caen” de los sectores asalariados y productivos, ahí vamos en esta argentina de incoherencias libertarias forzadas.

A vender urgente los dólares

“La realidad probará que la gente tendrá que vender sus dólares para pagar impuestos y el peso será la moneda fuerte”, asestó el ministro Luis Caputo en la semana que pasó, y no sólo descolocó a buena parte de la castigada sociedad argentina -sobre todo la menguada clase media-, sino, además, al mismísimo mundo financiero.

De lo afirmado, quedó en subrayado la inesperada decisión de convertir al peso en un bien de difícil tenencia, que conllevará a un escenario de desahorro de los argentinos y, por ende, -¿algo más?, si, claro- de automático e inevitable empobrecimiento de la mayor parte de la sociedad.

No sé que consideración tendrán ustedes estimados lectores, pero repensando tamaña declaración, llegamos a un difícil interrogante: ¿no esta definición del ministro, acaso la posición más socialista en el más extremo sentido ortodoxo de esa clásica corriente ideológica?

Sería como la paradoja histórica del paradigma libertario, reposando en el dogma absolutamente contrario. Ni hablar de los exabruptos del presidente Javier Milei, acerca de la inviabilidad del peso argentino, y sus promesas hasta el hartazgo de dolarización de la economía.

Como sea, lo que en un breve lapso quedará en la superficie, será lisa y llanamente la concreción generalizada de un empobrecimiento planificado de millones de argentinas y argentinos.

Más debajo de la recesión

En el andar de estos siete meses de gestión, todos los datos públicos y privados, absolutamente todos, dan cuenta que el país ya no está en recesión, sino, mucho más grave aún, en depresión. En sus peores y recurrentes crisis económicas, esta es la primera vez que Argentina cae a un abismo desconocido.

Estamos en un brete serio, complejo y de difícil resolución. Perdonen la expresión, pero esto no es joda. Invitamos a ustedes lectoras y lectores a una profunda reflexión.

Acabamos de ingresar a un túnel de largo trayecto y sentida oscuridad. En particular, el impacto recaerá en lo que conocemos como la gran clase media argentina, que no está de más recordar su adhesión electoral masiva al experimento anarcocapitalista que se ahora se le vuelve en contra de sus intereses.

Qué decir de los sectores populares, ya empobrecidos con la devaluación de diciembre, la alta inflación de los primeros seis meses, el creciente desempleo, y la caída de subsidios y dolarización de tarifas de los principales servicios públicos esenciales.

¿Ahorro, crédito e inversión? Bien, gracias

Este gobierno ciertamente retorcido piensa en una moneda local tan escasa que obligue a quienes tengan dólares ahorrados a usarlos para asegurar el giro de sus empresas, pagar salarios, cumplir con los impuestos o, sencillamente, ir al supermercado. ¿Será una “dolarización encubierta” provocada por un régimen dirigista?

Esto es así. Lo han dicho y confirmado, por si quedan dudas. Todo indica que habrá que desparramar dólares -quienes los posean- para pagar impuestos o para comer. Entonces, ¿cuál será la base del ahorro, en tanto soporte del crédito y la inversión? ¿sobre qué condiciones, y en qué posibles instancias arrancarían la reactivación y el crecimiento a corto y mediano plazo? En este factible recorrido que anuncia el mismo gobierno, resulta imposible proyectar.

El ajuste que ya pagan los pobres

El profundo ajuste de Milei cayó de manera directa en los sectores poblacionales de menores ingresos. Los pobres y recientes empobrecidos perdieron tanto en términos absolutos como relativos.

“El ajuste lo pagan los pobres”, concluyó sin eufemismo un nuevo informe técnico del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina, con datos de la Evolución de la Distribución del Ingreso del Instituto Nacional de Estadísticas y Censo.

El informe de la UCA anticipa que se producirán “nuevos desequilibrios en el desempleo y la marginalidad social”.

El trabajo del ODSA cotejó los ingresos de trabajadores ocupados en el primer trimestre de 2023, ante el mismo tramo de 2024: en el 20% más pobre de la sociedad, la caída fue del 27,8% y en el 20% más rico de las clases medias, la pérdida del ingreso real fue de 17,9%.

El informe indica que las únicas fuentes de compensación, aunque «parciales e insuficientes», son las Asignación Universal por Hijo (AUH) de $81.000, la tarjeta Alimentar que aporta $52.250 para familias con un hijo y el Plan 1000 días, que el gobierno nacional aumentó y apenas representa el 50% de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y el 25% de la Canasta Básica Total (CBT).

Mientras tanto, el Ministerio de Capital Humano, aún fogonea en Tribunales su decisión de no distribuir toneladas de alimentos aún en depósitos, pese a las resoluciones en contrario dispuestas e intimadas por la justicia Federal.

Cartón pintado

Otros datos explicativos de la crisis económica y social indican, por ejemplo: el kilo de cartón en diciembre cotizaba a $170 y ahora se paga $130. Pero hay más gente cartoneando y al mismo tiempo la recesión bajó el volumen de basura: un camión recolector en un recorrido juntaba 15 toneladas de residuos y ahora llega a la mitad.

A esta situación se suma que la administración libertaria abrió la importación, por lo que en abril y mayo hubo un salto de las compras al exterior de pasta de papel y cartón.

Entre dólares que no sirven, pesos que escasearán y nuevos empobrecidos, ahí vamos en esta argentina de incoherencias libertarias.