La trastienda

Después de una semanita de descanso en Traslasierra, Juan Manuel Llamosas retomó sus actividades en el Palacio de Mójica, y de inmediato se abocó a actualizar su agenda política, que por estos días, tiene un solo cometido: convertirse en candidato a vicegobernador de la fórmula peronista que ya encabeza Martín Llaryora. 

El logrado bronceado serrano del intendente, puso de relieve sus mejores sonrisas veraniegas durante varios tramos de la semana que pasó. Por caso, sacó chapa en varios medios capitalinos cordobeses tras la foto lograda con Manuel Tagle, el empresario que preside la Bolsa de Comercio en Córdoba, y que en el mismo despacho de la Municipalidad riocuartense lanzó un fuerte –e inesperado- respaldo a una eventual fórmula provincial del PJ compuesta por Martín Llaryora y el propio Llamosas.

“Llamosas y Llaryora lograron aceptación en sus comunidades por sus gestiones y sería una fórmula respetada y ganadora de la elección”, disparó con precisión hacia todos los conciliábulos de la política cordobesa.

La inequívoca señal del empresario macrista, integrante de peso del Círculo Rojo, hizo mella en las principales oficinas del edificio del Panal, y cayó como agua de deshielo entre las huestes del senador Luis Juez y el diputado Rodrigo de Loredo, los dos precandidatos “premium” de Juntos en Córdoba.

Volviendo a Llamosas, ni siquiera los desaguisados del nuevo sistema de transporte urbano de pasajeros, o el renovado intento opositor de desactivar una vieja ordenanza que impide la instalación de centros comerciales de grandes superficies en el centro, desencajaron su humor personal ni su gran objetivo político.

Por el contrario, fue por más. Al respecto, logró una reaparición pública fugaz, pero no menos efectiva, de Adriana Nazario, quien dio su total apoyo al intendente para que integre el binomio justicialista para la gobernación, y aprovechó para ventilar su eventual aspiración a la intendencia local, en 2024. Además, instruyó a un subsecretario de su confianza para un armado especial entre los diferentes espacios, referentes y organizaciones políticas y sociales, en el territorio de la ciudad. Sí, uno sólo en quien depositó su plena confianza política. Y mientras tanto, ultima detalles de inminentes presentaciones y consecuentes apoyos a su cruzada provincial, con entidades e instituciones corporativas de la ciudad, y también –aseguran- con intendentes y jefes comunales de la región.

Los días de descanso, parece que reavivaron el olfato y la decisión política del intendente, pues se lo nota súper-activado –subrayan-, a los fines de desandar su suerte política en los próximos 60 días.