Entre anécdotas de sus canciones, la manifestación de su profunda admiración por Mercedes Sosa y Charly García, y la convicción de que sigue siendo el Raúl Alberto Antonio Gieco que con los años fue León, el cantautor empezó su jornada de investidura Doctor Honoris Causa en rectorado.

Fue recibido por autoridades de la Universidad Nacional de Río Cuarto en el despacho rectoral. Aseveró que el actual es “un momento raro para la educación” y criticó al gobierno diciendo que “es para estudiarlo” en referencia a funcionarios que “tienen el dinero afuera porque el país es inseguro”.

Sostuvo que la Argentina es una nación en la cual conviven “diferentes pueblos”, prueba de lo cual es que aun “provincias vecinas tienen folklores distintos” y que esta es una tierra de la que “se van a llevar la guita, pero la cultura no”.

Vestido de negro de pies a cabeza, incluida su remera con el rostro de Mercedes Sosa, Gieco agradeció “el honor de semejante distinción” de parte de la UNRC. Señaló que “las casas de estudio, como las canciones, tienen pasado, presente y futuro” y confió que “no sabía” que sus canciones habrían de trascender las épocas, al punto de que “una canción mía de hace cincuenta años se aplica a la situación de hoy”.

En la prolífica obra del santafesino de Cañada Rosquín (20 de noviembre de 1951) está La Colina de la Vida, pieza que compuso en Achiras, localidad que lo agasajará con la inauguración de un recordatorio en el lugar donde la concibió. Evocó que llegó a Achiras “inspirado por Raúl Porchetto”. La promesa de que se alojarían en un hotel pensión se hizo mil pedazos contra la realidad: “Era una pensión bien pensión”. Lo mismo vivió Gieco con el paisaje exterior: “Raúl dijo que Achiras estaba lleno de ríos y cuando veo, en el río lo que había era una vaca cagando”.

La noche de La Linda del Sur Cordobés le tenía reservado lo mejor. “A eso de las 3, empezó a entrar a la habitación olor a pan de la panadería del pueblo. Como la pensión estaba cerrada, no podía salir, así que fui al patio, donde había gallos y gallinas, y frente a una ladera me puse a tocar y salió la música y letra de La Colina de la Vida”, sintetizó.

Gieco reseñó que de regreso a Buenos Aires, “en plena grabación de PorSuiGieco, conté de la nueva canción a Nito Mestre y Charly García, que junto a él y Porchetto integraban el grupo. Fue el paso inicial a la grabación de una canción que “se tradujo a muchos idiomas” y “le pertenece a Achiras”. Por eso, adelantó, el intendente (Jorge Otamendi) quiere poner un recordatorio donde compuse La Colina de la Vida.

Hablar de Charly García es para Gieco motivo de satisfacción. Lo valora como a alguien “único”, que “toca lo mismo que uno pero consigue que del teclado salgan flores y pajaritos”, tiene una “creatividad natural” y conforma un terceto esencial: “Gardel, Troglio, Charly”.

“Otra que tenía el poder natural” de “producir un quiebre” en los lugares donde actuaba es “Mercedes (Sosa)”.

Su amor por La Negra se refleja en que lleva su nombre la fundación para la cual trabaja Gieco en estos tiempos en los que ya no sale, “como durante cincuenta años”, de gira. También se advierte en el “gran recital en su homenaje” que prepara a beneficio de la fundación, por la que ha bregado codo a codo con Fabián Matus, hijo de Mercedes Sosa que murió en las últimas horas.

Acción

Pensar en nada, Los Salieris de Charly, La Navidad de Luis, Cachito campeón de Corrientes, El fantasma de Canterville, De igual a igual, Bandidos rurales, Yo soy Juan, Ojo con los Orozco, Cinco siglos igual, En el país de la libertad, Solo le pido a Dios, La memoria, La cultura es la sonrisa… La lista de obras de Gieco es extensa –apenas se consignan algunos de sus emblemas musicales- y se adentra en regiones y temáticas dispares. El arte y su compromiso con los Derechos Humanos así como su voluntad inclusiva se han hecho patentes en Mundo Alas, película acerca de personas con discapacidad que “recibió más de 35 premios en todo el mundo” y que hoy mostramos en Río Cuarto”.

Tras separarse de su banda está “en reflexión” y acción “haciendo un libro de poesías”, “un par de guiones para cine” y “componiendo un disco”. Propio de quien afirma: “Mi vida no fue para desperdiciar, ahorro vida haciendo cosas”.

A las 10.34, Gieco había firmado el libro de Visitantes Ilustres de la Universidad Nacional de Río Cuarto. Fue en el despacho del rector, Roberto Rovere, a cuya par se sentó y donde recibió el afecto suyo y de otras autoridades tales como el vicerrector, Jorge González; el decano y el vicedecano de Agronomía y Veterinaria, Sergio González y Guillermo Bernanrdes; el secretario de Trabajo de la UNRC, Jorge Martínez; el subsecretario de Ciencia y Técnica, Manuel Demartis, y los coordinadores del Observatorio de Derechos Humanos, Mirta Aromataris, y del Consejo Social, Manuel Schneider.

Minutos después, Gieco se dirigió al Aula Mayor para sumarse a la nómina de doctores Honoris Causa de la Universidad.

Fuente: Dirección de Prensa y Difusión UNRC