Este viernes se realizó la 302ª colación de la Universidad Nacional de Río Cuarto. Fue en sendas ceremonias en el aula mayor José Alfredo Duarte. Recibieron diplomas 129 nuevos profesionales: 19 de Agronomía y Veterinaria, 5 de Ciencias Económicas, 19 de Ciencias Exactas, Físico-Químicas y Naturales y 73 de Ciencias Humanas y 13 de Ingeniería.
En el acto matinal hablaron el microbiólogo Joaquín Loyola García por los graduados y la decana de Agronomía y Veterinaria, Carmen Cholaky. En el vespertino, lo hicieron el ingeniero mecánico Pedro Peruchín y la vicedecana de la Facultad de Ciencias Económicas Susana Mussolini.
La ceremonia de las 11 fue presidida por la rectora, Marisa Rovera. La acompañaron en el estrado la vicerrectora, Nora Bianconi; el secretario general de la UNRC, Jorge Miguel, y la subsecretaria académica, Celina Martini, y los decanos de Ciencias Humanas, Fabio Dandrea; Ciencias Exactas, Marcela Daniele, y Agronomía y Veterinaria, Carmen Cholaky.
La ceremonia de las 14 también fue presidida por la rectora Marisa Rovera acompañada en el estrado por la vicerrectora Nora Bianconi, el decano de la Facultad de Ingeniería Julián Durigutti, la vicedecana de la Facultad de Ciencias Económicas María Susana Mussolini, el vicedecano de la Facultad de Ciencias Humanas Cristian Santos y el subsecretario Académico de la Universidad Sebastián Ruiz.
Esfuerzo compartido
Tras la actuación del Coro de la UNRC, que incluyó la entonación del himno nacional argentino, hizo uso de la palabra Joaquín Loyola García. Escolta de la bandera de Ciencias Exactas en el ciclo 2023/2024, resaltó que el diploma remite a un mérito compartido y que la pasión ha de ser un motor para construir un país mejor.
“Como graduado de una universidad nacional pensé –expresó- en estos últimos 5 años, desde que ingresé hasta hoy y recordaba cuando entré por primera vez y di interminables vueltas buscando el registro de alumnos, un aula, un laboratorio, una oficina”.
El joven invitó a reparar en “toda la gente que nos cruzamos todos estos años”, entre ellos quienes “empezaron siendo compañeros y terminaron siendo amigos”, los profesores “algunos muy buenos, otros que no lo fueron tanto, pero todos nos dejaron enseñanza, y todos los que hacen funcionar la universidad todos los días”.
También rememoró “el tiempo que pasamos aquí dentro, que no es poco, el tiempo compartido afuera, los litros de mate tomados y las charlas -algunas al borde de la locura”.
“Todo el tiempo dentro y fuera de la uni”, siguió Loyola García, fue “tiempo invertido en nuestros estudios”. Hubo un costo: “Tuvimos que sacrificar salidas y juntadas, para preparar un parcial, redactar informes o trabajos prácticos y o para ese final que tanto nos aquejaba”. “Ese tiempo invertido hace que hoy estemos acá para recibir este flamante diploma”, celebró.
Además de reconocer el mérito de cada uno de los nuevos profesionales, el microbiólogo asumió que el esfuerzo ha sido colectivo: “Todos tuvimos personas que nos acompañaron, familiares, amigos que estuvieron a nuestro lado en momentos álgidos, nos dieron una mano, pusieron el hombro”. Por eso manifestó enfáticamente “gracias por el esfuerzo, por acompañarnos, por ayudarnos a construir lo que hoy somos. Gracias por esta oportunidad que nos permite hoy ser profesionales muy capacitados cada uno en su respectiva área del conocimiento”.
“Este es un punto de inicio para seguir estudiando y perfeccionándonos a fin de ser cada vez mejores en lo personal y lo profesional”, añadió y afirmó: “Nuestro país necesita de la pasión que nos identifica como argentinos”.
Hacia el final, Loyola García convocó a “volar alto” para “moldear ese país que tanto queremos” de la mano de una frase de San Juan Bosco: “Camina con los pies en la tierra, pero con el corazón y el alma puestos en el cielo”.
Minutos después, la rectora les tomó juramento a los egresados, quienes se comprometieron a desempeñar dignamente su profesión y ejercerla al servicio de una sociedad más justa. Una vez más, recibieron diplomas quienes terminaron sus carreras merced al programa Potenciar la Graduación, que se implementa desde 2016 para quienes habían dejado a falta de 30 por ciento o menos del plan de estudios.
Ideales sanmartinianos
La decana de Agronomía y Veterinaria ponderó la obra del general José de San Martín y lamentó que su alta estima a la educación no halle correlato hoy por parte del gobierno nacional. E instó a los noveles profesionales a obrar en pos de que quienes hoy sufren encuentren posibilidades de desarrollo.
“La colación es un hito en la vida de cada uno de ustedes –les dijo Carmen Cholaky a los graduados- y resulta trascendental para la Universidad Nacional de Río Cuarto y todo el sistema universitario nacional”. Acotó que los 129 profesionales que recibieron sus títulos este 16 de agosto han alcanzado un nuevo nivel de formación académica, ética, ciudadana que no solo es consecuencia de la “superación personal” sino “fruto del esfuerzo de sus familias” y del “compromiso del Estado con el acceso a la educación pública, gratuita, de calidad e inclusiva”.
Destacó Cholaky que quienes se han recibido lo han hecho mediante “apoyo de familias y becas” o, “alrededor del 30 por ciento” del alumnado, con “el propio esfuerzo de trabajar y estudiar”.
“Con la esperanza de un futuro mejor”, siguió, “celebramos no solo el final de un capítulo importante sino el inicio de un nuevo periodo de realización y desarrollo personal” y “el movimiento social ascendente” que implica en muchos casos ser el primer universitario de la familia. “Esto es fruto de la educación”, remarcó.
En víspera del 174º aniversario del fallecimiento de José de San Martin, la profesora Cholaky indicó que además de sus logros militares y políticos, el general legó “su profundo compromiso por la libertad de su gente, por la justicia y por la equidad”, y la “responsabilidad en la construcción de una sociedad mejor”.
Ese San Martín que como padre de Merceditas recomendó “amor a la verdad”, “tolerancia religiosa”, “solidaridad y generosidad” así como “desprecio al lujo” estimaba que “la biblioteca destinada a la educación universal es más poderosa que los ejércitos”. Se detuvo aquí Cholaky para asegurar que “la educación emancipa al ser humano al permitirle analizar, comprender y decidir críticamente acerca de la realidad que habita y así poder transformarla”.
“No debe resultarnos ajena la grave situación económica actual”, pidió. Repasó datos que reveló UNICEF: aproximadamente 60 por ciento de niños y adolescentes de la Argentina vive en condiciones de pobreza. Esta situación deriva de la “aguda desigualdad y la crisis económica persistente” de la que no escapa la universidad pública. Por ende, “marchamos y llevamos el reclamo a las calles, y nos declaramos en emergencia” pues “los salarios son bajos, especialmente en las categorías iniciales” y están “por debajo de la línea de pobreza”.
La inflación disparó una “pérdida de más del 40 por ciento de poder adquisitivo” en los sueldos universitarios. “La situación es crítica también para estudiantes y sus familiares”, agregó Cholaky.
En este marco, la docente convocó a los flamantes profesionales “a la empatía con quienes enfrentan estas difíciles condiciones” y a “reflexionar sobre cómo podemos contribuir a mejorar la calidad de vida de los niños y adolescentes” que hoy viven pobremente, en aras de “alcanzar la verdadera libertad que nos legó don José de San Martín”.
“Figuras como San Martín enseñan que el cambio es posible cuando hay un compromiso auténtico”, valoró Cholaky, quien auguró que el espíritu del padre de la patria “nos inspire para luchar por un futuro con el bienestar que solo otorgan la educación y el trabajo”.
Día de alegría, orgullo y reflexión
El Ingeniero Mecánico Pedro Alfonso Peruchín dijo: “Hoy estamos aquí reunidos para celebrar un hecho importante en nuestras vidas: nuestra graduación, es un día de alegría, orgullo y reflexión. Hemos recorrido un largo camino para llegar hasta acá y hoy celebramos no solo el final de esta etapa sino el comienzo de un nuevo capítulo en nuestras vidas”.
“En cada momento que pasamos en este camino aprendimos algo valioso sobre la constancia, la determinación y la importancia de seguir adelante, en un proceso donde supimos formar equipo con nuestros compañeros, esos momentos que compartimos son de lo más importante que nos llevamos en este viaje”.
Agregó que “independientemente del rumbo que cada uno haya tomado para recorrer este camino hemos sido capaces de superar obstáculos, nos llevamos conocimientos y también estas experiencias vividas. Entendimos que formamos parte de algo más grande que nosotros mismos y que a nuestra manera proyectamos los valores y la esencia de la UNRC, casa de altos estudios que nos ha dado mucho más que una formación académica, nos ha dado una identidad y una responsabilidad: de llevar con orgullo el legado de la educación pública y gratuita a cada rincón donde nos encontremos “.
Agradeció finalmente a los padres, a las familias, a los amigos, a los docentes. Y cerró diciendo que “la graduación no es el fin de nuestro aprendizaje sino el inicio de un viaje donde descubriremos quiénes somos y quienes queremos ser”.