Fue aprobado por unanimidad por el Consejo Superior. Advierte sobre formatos curriculares rígidos y escasas condiciones institucionales para estudiantes que trabajan y de articulación con el nivel medio. Preocupan la deserción, la lentificación del cursado y las tasas de egreso.
La Universidad Nacional de Río Cuarto actualizó su plan estratégico institucional, a partir de profundizar la identificación, el análisis y la comprensión de las dificultades más relevantes en esta casa de estudios, desde la perspectiva de los diversos actores sociales y a partir de nudos problemáticos identificados.
Tras un exhaustivo diagnóstico, que incluye muchas fortalezas y otras tantas autocríticas, el documento fue aprobado por unanimidad en el Consejo Superior.
Para analizar la situación se concretaron diálogos con los consejos directivos de las facultades, estudiantes, nodocentes, graduados y miembros del Consejo Social, a partir de lo cual se hicieron mapeos de los problemas detectados y se trabajó en relación con otros datos disponibles en este ámbito universitario.
En términos académicos se mencionan como causas de los principales problemas existentes la presencia de formatos curriculares rígidos, procesos de enseñanza que no acompañan las necesidades del aprendizaje, falta de condiciones institucionales para estudiantes que trabajan y falta de articulación con el nivel medio. Esto tiene como consecuencias la ausencia y desarticulación de algunos contenidos curriculares, altas tasas de deserción, lentificación del cursado, bajas tasas de egreso y aprendizajes poco significativos.
Como autocrítica se admiten trayectorias académicas discontinuas, formatos curriculares rígidos, formatos curriculares poco integrados, desactualización de propuestas y contenidos curriculares en algunas carreras y ausencia de otros; procesos de enseñanza, prácticas y condiciones docentes no siempre propicias para atender todas la necesidades del aprendizaje; insuficientes condiciones institucionales para estudiantes que trabajan; procesos de aprendizajes a veces poco significativos y aún insuficiente articulación con el nivel medio.
Se indica que, si bien ha disminuido en los últimos años, la tasa de desgranamiento es de un 32,44 por ciento (a nivel nacional es del 37 por ciento). Por otro lado, se dice que el 27 por ciento egresa en el tiempo teórico y que la tasa de egreso es 26,76 por ciento.
Se mencionan, entre otras cuestiones, la reducida formación en relación con el uso de las TICs por parte de algunos docentes; la gran cantidad de estudiantes en asignaturas de las que participan entre 150 y 200 estudiantes, con las dificultades para el seguimiento de los alumnos que esto implica; los inconvenientes de que haya docentes que deben dirigir muchas tesis; la falta de seguimiento a los alumnos que abandonan la Universidad, la deserción académica, la necesidad de mayor infraestructura edilicia y la insuficiente disponibilidad de recursos tecnológicos para la enseñanza; y la débil articulación entre las actividades de enseñanza, investigación, extensión y posgrado.
También, se admiten insuficientes condiciones institucionales para estudiantes que trabajan, marco en el que se enumeran como factores que dificultan estudiar y trabajar la existencia de gran cantidad de materias, carreras de larga duración, falta de banda horarias. Y se agrega la insuficiente información para ingresantes sobre becas y residencias.
Fortalezas
Entre las fortalezas, se menciona la definición de la docencia de grado como una de las prioridades de la Universidad y el establecimiento de políticas específicas para operativizar ese objetivo. Se apunta que la planta docente tiene una alta proporción de cargos con dedicación exclusiva y se destaca que la UNRC está a nivel nacional en tercer lugar en la proporción de cargos con esa dedicación, con un 38 por ciento. También se destaca la existencia de prácticas profesionales y pasantías, la amplia participación estudiantil en las decisiones académicas, la creciente participación estudiantil en programas de movilidad, con visita de extranjeros en las aulas. Se subraya la buena formación académica y de investigación de los docentes, con títulos de posgrado en su mayoría, muchos de los cuales han recibido formación pedagógica.
Se indica como ventaja la amplia trayectoria de la UNRC en el desarrollo de proyectos de innovación pedagógica; la existencia de políticas de sostenimiento del ingreso, permanencia y egreso de los estudiantes; el trabajo de orientación vocacional y profesional; la incorporación de prácticas socio-comunitarias, en lo que la UNRC ha sido pionera; la existencia de áreas de apoyo académico en todas las facultades y en el Rectorado. Y la inclusión de espacios virtuales para la enseñanza, como una gran ampliación del límite de las aulas.
Tras un intenso trabajo de consultas y debates con los miembros de la comunidad universitaria, y con la exposición de los principales logros y problemas en materia de enseñanza de grado, posgrado, investigación, extensión, vinculación, y gestión institucional se presentó el nuevo Plan Estratégico Institucional de la Universidad Nacional de Río Cuarto.
Nuevos lineamientos estratégicos
Fueron largos meses de diagnóstico, que permitieron esta actualización del Plan Estratégico Institucional, el cual fue aprobado por unanimidad en la sesión de este martes del Consejo Superior.
Ocurrió después de nueve años de la implementación del PEI vigente hasta ahora, transcurso en el que hubo modificaciones de los escenarios socioeconómicos y educativos, que impusieron nuevos retos a las universidades públicas, como la incorporación de estudiantes de sectores sociales excluidos, la articulación entre nuevos conocimientos y desarrollo económico y social, la incorporación de las TICs, entre otros.
La primera versión de este Plan había sido puesta en marcha en 2007. Y ahora, con esta modificación, hay avances en relación con algunos lineamientos estratégicos de esta casa de estudios.
Hay avances en torno de las concepciones de la ciencia; la relación entre la investigación la transformación socioeconómica y tecnológica; la creación de instrumentos y organizaciones para la promoción científica, como los institutos y los centros de investigación, formación y desarrollo; la vinculación social de la Universidad, mediante prácticas socio-comunitarias, observatorios y la creación del Consejo Social; el desarrollo de estrategias para una mayor inclusión educativa, como tutorías, alfabetización académica, articulación con el nivel medio, innovaciones pedagógicas, entre otras.
Como contracara se advierten problemas persistentes y desafíos pendientes. Hay cifras preocupantes en relación con indicadores de rendimiento académicos, deserción y desgranamiento de la matrícula, que estarían revelando procesos de exclusión en los primeros años de las trayectorias académicas de los estudiantes.
Se plantea la necesidad de una reforma curricular, puesto que se consideran rígidos y poco integrados a los planes de estudios. “La UNRC se debe una profunda discusión acerca de una política curricular que oriente la reformulación de los planes de estudio o las nuevas ofertas curriculares”, se afirma en el documento.
Se indica que hay problemas por la fragmentación entre disciplinas, departamentos, carreras, facultades y equipos. En tal sentido se plantea la necesidad de nuevas formas organizativas que resuelvan la tensión entre lógicas disciplinares y la lógica de los problemas sociales; entre autonomía de la facultades y redes de cooperación interdisciplinaria.
Los temas
Tras el prólogo del rector Roberto Rovere, con el que da apertura al documento, se ofrece una introducción con el desarrollo de los temas: La identidad de la UNRC, con historia y características; y consideraciones teóricas y metodológicas, con supuestos teóricos y el proceso metodológico para la actualización del PEI.
La “Situación inicial” ocupa las primeras páginas e incluye el contexto socioeconómico y educativo de la UNRC, tendencias y desafíos; una breve caracterización del territorio cordobés; tendencias económicas, ambientales, demográficas y socio-educativas del sur cordobés; síntesis de problemas emergentes, y tendencias de la educación superior en América latina y Argentina.
Sigue el análisis situacional de problemas y fortalezas, con ejes como la enseñanza y el aprendizaje en la UNRC; la enseñanza de posgrado y la cooperación internacional; la investigación en la UNRC; la función de extensión; la gestión institucional; y servicios, administración e infraestructura.
La segunda parte del documento está destinada a la situación objetivo. Por un lado, se plantean las bases políticas e ideológicas, con la inclusión de los fines de la UNRC, un modelo de universidad como horizonte, y los desafíos ante las funciones de la educación superior. Por otro lado, están los ejes y objetivos estratégicos, con la inclusión de un programa direccional y líneas de acción e indicadores de evaluación.
En el cierre, están las reflexiones finales, centradas en una mirada estratégica.
En su prólogo, el rector Roberto Rovere apunta la necesidad de actualización en respuesta a “los nuevos escenarios institucionales y contextuales”. Y destaca el planeamiento como forma de gobierno en la Universidad e instrumento de transformación institucional. “Nos brinda un norte, que orienta las acciones, nos ofrece una plataforma de análisis y discusión de la Universidad que tenemos y queremos, y constituye un marco para la evaluación permanente”, indica.
También dice que esta actualización “ha permitido ver y analizar nuestros problemas y diseñar caminos para superarlos”.
“Este plan nos ayudará a dar coherencia global a la UNRC desde una visión de totalidad integrada, en torno a un proyecto común; nos permitirá establecer prioridades en perspectivas de corto, mediano y largo plazo; y nos fortalecerá en una autonomía comprometida con los problemas y necesidades de los actores de nuestro territorio”.
Rovere cierra diciendo: “Invito a toda la comunidad universitaria a seguir transitando el camino participativo de la planificación y gestión universitaria para continuar creyendo, creando y creciendo”.