Por Gustavo Román. Director Propietario La Ribera Multimedio

Cordobeses, llegó el momento de elegir, de emitir el sufragio, de determinar con una decisión intransferible el futuro individual y colectivo. La oferta es variada, variopinta, diversa y muy específica. No sirven las excusas, ni las actitudes dubitativas. En cada lugar de este hermoso territorio provincial, cada habitante de las 427 localidades que la componen, tiene en sus manos una herramienta esencial: la decisión de empoderar a quien nos represente en el próximo gobierno.

En una cantidad importante de municipios y comunas, ya se eligieron autoridades en comicios mayoritariamente limpios y transparentes. Son escasos los lugares donde se intentó burlar la decisión de los habitantes, agrandando los padrones con falsos habitantes de un lugar, que no habitan un territorio y que solo figuran en los padrones para obtener beneficios económicos y de servicios. Corruptos los funcionarios, pero también corruptos esos falsos electores. La justicia dictaminará sobre estos episodios irregulares.

Pero como sostenemos en el primer párrafo, la oferta electoral para la provincia es generosa, amplia, cubre todo el abanico ideológico y político. Los dirigentes ofrecen propuestas de gobierno, abundan en proyectos e ideas colectivas, que sintetizan miradas e intereses sectoriales, sociales y económicos.

Está claro que los ciudadanos tienen mucha oferta electoral, y seguramente encontrarán en diferentes espacios la posibilidad de elegir a quienes mejor los represente. No hay excusas en este tiempo, como para argumentar conceptos simplistas y evasivos. Hay propuestas y quienes las impulsan, y son tan diversas como opciones electorales existen.

Los ciudadanos a 40 años de la llegada de la democracia, pueden y deben ejercer su derecho. Todos los segmentos y estamentos que componen a nuestra sociedad, tienen las herramientas para comprometerse con la democracia. En todos los ámbitos de la ciudadanía, en cada lugar del territorio, la política les ofrece una opción. Es evidente que nuestra sociedad no muestra interés en analizar a la política como prioridad. Es una realidad incontrastable, y sobre todo en aquellos sectores donde la crisis azota y castiga con dureza.

Es verdad que es más sencillo analizar opciones al calor de un ambiente cómodo que al calor de una estufa a kerosene. Es más simple tener una mirada analítica cuando uno ingiere 4 comidas diarias que cuando no sucede. Y mucho más aún cuando uno inicia cada jornada con un trabajo determinado, que cuando la incertidumbre del día a día lo envuelve. Es evidente que las realidades sociales, laborales, económicas, sanitarias y educativas nos ponen en condiciones muy distintas.

Esta deuda del sistema, las asimetrías en este sentido calan hondo en las realidades de cada sector que compone el tejido social de nuestra comunidad. Por eso, también comprendemos que cuando la dirigencia política se despega de los intereses de su comunidad, a la que debe representar, la respuesta que obtiene es la del desprestigio y el rechazo. Por eso instamos a todos, a que se contemple con responsabilidad esta oportunidad transformadora que se avecina en un puñado de jornadas. Que la dirigencia comprenda que los proyectos personalistas son un cáncer para las sociedades. Que quienes tienen responsabilidades institucionales no deben delirar con ambiciones que sólo responden a intereses individuales mezquinos e imprudentes.

Convocamos a que los dirigentes políticos recuperen el sentido común, priorizando las respuestas que la ciudadanía les reclama con urgencia y extrema necesidad. Salud, educación, seguridad, problemáticas sociales. Y le planteamos a la comunidad a que comprenda que está en su poder cambiar a aquellos dirigentes que no los escuchan, nos los representan y tampoco los defienden.

El poder de ellos siempre tiene fecha de vencimiento. El poder de los ciudadanos es eterno, soberano e independiente. No permitan a los cordobeses que les cambien la realidad con relatos perversos. Invito a todos a reflexionar, a pensar la decisión y a hacer uso de ese poder indelegable que es el voto.

Actúen en defensa propia, de sus padres y de sus hijos. De su futuro. Elijan con reflexión y coraje, apostando al futuro y nunca resignando esa herramienta. Votemos con convicción. Y disfrutemos de la posibilidad de elegir.