LA TRASTIENDA / NACIONALES
Restan apenas cinco días para las elecciones presidenciales del próximo domingo. En todas las encuestas, Javier Milei puntea, y es seguido por Sergio Massa a 3 o 4 puntos. Más atrás, estancada, Patricia Bullrich, con expectativas en caída. El universo de relevamientos, también confirma que habrá ballotage. Las y los argentinos se encaminan a decidir por dos modelos claramente contrapuestos: el de la recuperación de la crisis económica para proyectar la producción y la generación de empleo, sobre el que se asienta el ministro Massa y su Unión por la Patria, o el de la cada vez más devaluada idea de dolarizar la economía, con el cierre del Banco Central, reduciendo el Estado a la más mínima expresión, y dando rienda a la receta neoliberal clásica de privatización de empresa públicas, que bravuconea el extrovertido candidato de La Libertada Avanza.
Juan Schiaretti, el cuarto candidato en discordia, anda ocupado en tratar de garantizar el segundo lugar de su escudería Hacemos por Nuestro País, aquí en la provincia de Córdoba, anhelo que no han acreditado las últimas encuestas sobre el distrito. No están asegurados tres diputados, como tampoco el segundo lugar. ¿Las novedades del fin de semana? Massa anunció que los usuarios que no quieran utilizar el subsidio del Estado al transporte público de pasajeros podrán optar al respecto. Golpe fuerte a Milei que pregona el fin de los subsidios. En AMBA -y donde funciona la tarjeta Sube-, el tren pasaría de 53 pesos a 1100 por pasaje, y el colectivo, de 60 pesos a 700. Saquen cuentas y conclusiones. En Córdoba, se confirmó que Schiaretti ya negocia un eventual acuerdo con Milei, en caso de ballotage y posible triunfo posterior. Florencio Randazzo, el vice del cordobés, sería ministro del libertario.
La recta final y los indecisos
Las elecciones presidenciales ingresaron a la recta final, y las cinco coaliciones participantes apelan a todos los recursos posibles para captar la atención de los electores del domingo. Las encuestas se florearon estos últimos 15 días. Si bien, cada consultora consagró informes específicos, todas tuvieron un denominador común: coincidieron en que el libertario Milei llega al frente de las intenciones de voto, segundo, consolidado, el justicialista Massa, y más lejos, la candidata del Pro, Bullrich, con expectativas electorales estancadas.
Entre 3 y 5 puntos del primero al segundo; y entre 4 y 7 puntos, entre el segundo y quien se ubica tercera, resultan los parámetros promedios de la suma de informes. Así, el ballotage constituye la otra notable coincidencia entre los encuestadores.
Un dato significativo que pudimos recabar se relaciona con la estimación fundada que entre un 3 a 4% de personas definitivamente elegirán su voto no antes de las 48 horas previas al momento de acercarse a la mesa electoral.
Aunque no parezca, no deja de constituir hecho de particular relevancia en una elección definitivamente fragmentada en tercios, y técnicamente reñida. Es que en las elecciones PASO de agosto último, sobre casi 34,5 millones de empadronados, votaron 24 millones, lo cual representó el 69,6% de participación efectiva.
Se proyecta que la cantidad de electores alcance el próximo fin de semana, un 75% aproximadamente, y de esos 6 puntos que se incorporan, entre 3 o 4, no definirán su voto hasta horas o minutos antes de llegar al lugar de sufragar.
Ese porcentual, serían aproximadamente un millón de nuevos electores. Nada más, y nada menos. Por eso, también será muy importante el sprint final de los candidatos que por ahora llegarían al podio, y sobre todo aquellos que al mismo tiempo, pasarían a la segunda vuelta de noviembre.
¿Qué nos depara el futuro inmediato?
“Difícil y compleja es la Argentina”. Así de simple y con tono enigmático, sentenció el presente político del país, José Pepe Múgica, el ex presidente uruguayo, y reconocido militante y pensador de la centro izquierda latinoamericana.
“¿Cómo es posible que un ministro de economía, con alta inflación, sea candidato presidencial, y más aún, resulte competitivo electoralmente?”, se preguntaba, este fin de semana, en declaraciones. Y seguidamente, enfático se respondió: “sencillamente, porque existe un movimiento social impredecible, que está vivo, y se llama Peronismo”. Ojalá le vaya bien a la Argentina, concluyó.
En nuestro país, todo queda, todo pasa, y todo se da vuelta patas para arriba, en ciclos muy cortos. El escenario electoral argentino tiene elementos irracionales. Con elementos conceptuales e imágenes construidas, casi inverosímiles en cualquier otro país, con indicadores de tono moderado.
Por presencia y discurso, y prescindiendo de todo antecedente que quiera encontrarse para defenderlo o fustigarlo, Sergio Massa es el único de los tres con probabilidades de ganar que ofrece imagen de presidenciable.
Un fenómeno político en si mismo el de Massa, justamente por ser tan competitivo para el domingo, y tan desgastado en tan solo un año al frente de Economía, en medio de una inflación incontrolable; con cifras de pobreza impresionantes en un país como Argentina y una moneda nacional deshilachada.
Pero, bueno. Recurrir a Juan Domingo Perón, siempre es una tentación. ¿Se fundamenta en este caso? “No es que nosotros seamos tan buenos, sino que los demás son peores”, profetizaba El General. Y claro, tiene total ubicación en contexto aquella frase.
¿Cómo son los otros candidatos y candidatas? Javier Milei ya superó, largamente, los límites de la extravagancia, y porque no, la tolerancia democrática.
A esta altura, ya resulta difícil amortiguar los desaguisados del libertario, cuando convoca a corridas cambiarias y bancarias, destilando porquerías sobre el valor del peso, o cuando insiste impunemente en dolarizar sin un piso de mínimo sustento técnico. Ni hablar cuando se mete en los recovecos y detalles de posibles políticas sociales, sanitarias y educativas de un eventual gobierno.
Hasta ahora, su elocuencia gestual y ciertamente disruptiva -diría gestáltica-, le ha servido para crecer y sostenerse en la consideración masiva de no pocos argentinos.
Pero lo que comienza a tomar entidad, sobre todo a partir de los dos debates presidenciales, es la cada vez más notoria carencia de destreza intelectual. En todas las oportunidades que ha tenido hasta el momento -y sí que las tuvo- de detallar su plan de gobierno, en particular, su programa económico, sencillamente naufragó a lo grande.
Por si fuera poco, su andamiaje institucional de representatividad, será más que tenue en diciembre. Imagínense si llega a la presidencia.
Milei tiene casi nulo conocimiento de cómo funciona el Estado en todas sus formas y estamentos. Sin dudas, y sin exagerar, allí estará el nudo gordiano de la supervivencia argentina como país organizado con un escenario político de ese tenor.
Schiaretti, con guiño para el libertario
Las andanzas del gobernador y candidato, Juan Schiaretti, no terminan el próximo domingo, ni mucho menos. Animal político al fin, pergeña una entente con el libertario Milei para la etapa que viene, a partir de diciembre. Todo tomaría forma, en caso de triunfo final del libertario.
La idea clásica que conocemos sobre el Peronismo, quedó atrás hace tiempo en el pensamiento y la acción del tres veces gobernador. Inclusive en la visión renovadora que alguna vez edificó con su antecesor, José Manuel de la Sota.
También quedó atrás su alianza con Mauricio Macri, en tiempos de aquel como presidente, y en esa línea archivó su más reciente fracaso cuando intentó asociarse con Horacio Rodríguez Larreta este año. En suma, todo lo que venga por derecha, es bienvenido en el tapiz político del “Gringo”.
Por estas horas, tomó impulso un factible acuerdo con LLA. Un acercamiento que tuvo sus primeras demostraciones en el primer y segundo debate, delante de las cámaras, y post transmisión.
Al respecto, una mención categórica: “creo que Schiaretti puede tener una actitud de colaboración”. La frase la hizo pública en su reciente escala en Córdoba, Victoria Villarruel, la candidata a vicepresidenta de Milei quien, no sólo evitó confrontar con el mandamás provincial, sino que lo colocó en la lista de aquellos con los que los libertarios dialogarán pensando en diciembre.
Por caso, el grado de avance de la rosca, titula que a esta altura se negocia que el candidato a vicepresidente de Schiaretti, Florencio Randazzo sea ministro de Milei como parte de un acuerdo con el también jefe del PJ cordobés. El operador de Randazzo es otro conocido, Diego Bossio, ex gerente de ANSES, en épocas de CFK. Así las cosas.
Votos faltan en Córdoba
En otro orden, una preocupación urge. La mesa chica del gobernador sigue con extrema preocupación el tracking diario de las encuestas y se concentra en el módico objetivo de Schiaretti para esta elección: ganar Córdoba. Pero parece imposible. Es que los números que manejan indican que por ahora Milei sigue primero en nuestra provincia y si se consolida una aparente recuperación de Patricia Bullrich en el distrito, el gobernador podría sufrir la humillación de terminar tercero en su provincia. Martín Llaryora, quien asumirá la provincia en diciembre, quiere contar con tres diputados propios en el Congreso, algo que también, suena muy difícil por estas horas.
A contar votos el domingo.