El responsable de prensa del Smata, Javier García Magna, y el titular de la UOM Córdoba, Rubén Urbano, brindaron detalles sobre la situación de los trabajadores del sector y sobre las imposiciones de las empresas en un escenario de abrupto parate del consumo.

La recesión impulsada por el Gobierno nacional desde una receta ortodoxa para frenar la escalada inflacionaria está impactando transversalmente a las familias y a los sectores productivos, en un dominó cuyo final no se advierte con claridad.

En el caso de la industria automotriz, clave en el proceso productivo cordobés, la noticia de las suspensiones, los retiros voluntarios y las jubilaciones anticipadas en Renault enciende las alarmas, no sólo por el impacto mismo que genera en las y los trabajadores afectados por estas medidas, sino también por la cascada de despidos que manifiesta este movimiento en sectores directamente afectados, como las autopartistas que trabajan con la firma; pero también en otros rubros derivados, más o menos formalizados, como el comedor de la empresa, los vendedores de alimentos que trabajan en torno a la fábrica ubicada en Santa Isabel e incluso los transportistas que a diario trasladan al personal desde el Gran Córdoba.

Pérdida de puestos de trabajo
Entrevistado por La Nueva Mañana, Javier García Magna, responsable de Prensa del Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (Smata) de Córdoba, brindó detalles sobre la situación que atraviesan Fiat y Renault, las dos automotrices que nuclean directamente a unas 3.000 trabajadoras y trabajadores, en este contexto de preocupante recesión.

En el caso de Fiat –precisó- con la producción del modelo Cronos, que es uno de los más vendidos del país, venían trabajando muy bien, aunque la crítica situación económica derivada de las políticas impuestas desde el Gobierno nacional han obligado a dar de baja las horas extras y no se descarta la posibilidad de que se generen suspensiones en el corto plazo, si llegasen a faltar insumos.

En cuanto a Renault, indicó con preocupación García Magna: “Desde el año pasado la venía pasando difícil” y a comienzos de 2024 se comenzó con suspensiones y la firma anunció que se trabajará en un solo turno.

Retiros voluntarios y jubilaciones anticipadas
“Eso genera una pérdida por el momento de entre 200 y 300 puestos de trabajo”, alertó García Magna, quien precisó que “para llegar a ese número, Renault ofrece retiros voluntarios”.

Detalló que “a las personas que están efectivas en la planta permanente de la firma les ofrecen 100% de indemnización más seis sueldos; y a las personas contratadas de manera eventual, les ofrecen una gratificación de tres sueldos”.

Paralelamente, también están ofreciendo una “prejubilación para los compañeros que estén cerca de la edad jubilatoria”, a través de la cual “les pagarían el sueldo hasta el momento de jubilarse, quedando desvinculados de la empresa”. Indicó como paliativo García Magna que con el personal con contrato eventual está el compromiso de convocarlo ante una eventual reactivación de la actividad.

-¿Qué perspectivas ven para adelante?

-Decían desde el Gobierno que el repunte podía estar en abril, mayo o junio; y fijate cómo estamos. Las empresas están esperando a que mejore, como dice el Gobierno. Con lo que se está viendo hoy, a dos meses no se ve un crecimiento.

Daño en cadena
Alertó García Magna que el problema no reside sólo puertas adentro de la planta de barrio Santa Isabel. Por el contrario, apuntó que “cuando esto sucede en Renault, que es una terminal, por efecto cascada afecta a las autopartistas que proveen exclusivamente o casi exclusivamente a la firma”.

Advirtió que al pensar en el impacto de la recesión en la industria automotriz, no hay que particularizar el daño en los cerca de 3.000 trabajadoras y trabajadores de las grandes firmas. “Lo que hay que saber es que son terminales, con autopartistas que trabajan para ellas. Pero tenés además el comedor de Renault, que atiende a 1.600 personas y al que si le sacás 250 personas, le va a sobrar gente. Esta recesión genera un efecto cascada que termina golpeando al que está en la punta de línea y al que vende criollos en la calle. Es un golpe fuerte cuando la industria empieza a caer. Esto genera más desocupación y se arma una bola, una cadena en la que uno va golpeando al otro”, concluyó.

“Muchos trabajadores no tienen nada afuera, se van con una mano atrás y otra adelante”
En el mismo sentido, Oscar Vesco, un transportista que diariamente lleva desde Alta Gracia trabajadores a la fábrica de Renault, también entrevistado para La Nueva Mañana, recordó que la situación de crisis que atraviesa la firma “arrancó a la vuelta de las vacaciones”, cuando se incrementaron los días de suspensión y las demoras en la producción. “Todavía no se hablaba de caída de contratos, se empezó a correr el rumor y esta semana ha sido un corte de cabezas total, con gente que no se la esperaba”, indicó respecto a las cesantías.

Fuente: La Nueva Mañana