Por Gerardo Gastaldi. Relaciones Públicas e Institucionales. Director de CLAVE Estrategia & Comunicación
Una ola de contagios de COVID-19 golpea nuevamente a la Argentina y ya vamos por la tercera. No sabemos cómo será el futuro cercano, pero, en caso de presentarse algún “parate” por la pandemia, podrían generarse algunas incomodidades en las empresas e instituciones. La salida para reducir el impacto en estos casos será, sin dudas, a través de la flexibilidad y la adaptación.
A casi dos años de decretada la situación de pandemia, este nuevo brote encuentra a muchas organizaciones y emprendedores queriendo retomar su estado “normal”, con el que funcionaban previo a las restricciones y los protocolos, lo que puede generar bajas laborales y pérdidas económicas. Pero también, encuentra a otros que no se quedaron esperando a que todo esto pase y optaron por hacer cambios en su estructura para poder seguir funcionando, con o sin epidemia.
Para lograr adaptabilidad en estos tiempos, es necesario entender que, los nuevos hábitos no deben ser considerados enemigos de la empresa, sino como herramientas disponibles para navegar fuera de la zona de confort. El ejemplo más claro de ello es el home office qué, en la medida que la actividad lo permita, autoriza a que los trabajadores realicen su labor en los hogares, obteniendo beneficios mutuos, ya que mejora la calidad de vida de los empleados (gozan de más tiempo personal) y puede generar un ahorro de recursos económicos en las instalaciones.
La venta online, el servicio de atención al cliente, la comunicación y la administración, son áreas que se adaptan perfectamente a esta metodología, incluso haciendo jornadas mixtas. Esto además, conlleva la posibilidad de flexibilizar los horarios, brindando facilidades al empleado para acomodarse en base a sus actividades personales y, a la organización, de tener una atención virtual extendida.
El camino de la adaptación a los nuevos tiempos pandémicos implica, como empresa, tener un buen dominio de la comunicación a través de los diferentes soportes y canales. Es innegable que hoy, es sumamente necesario la presencia en las redes sociales y, en algunos casos, contar con página web. Con esto, viene también la oportunidad de hacer uso de herramientas muy útiles para el funcionamiento diario, como la automatización de respuestas a los mensajes (que ayudan a derivar las consultas a sus respectivas áreas) y los anuncios publicitarios multiplataforma (que permiten llegar al público objetivo con una segmentación más específica para no generar gastos innecesarios).
Algunas pequeñas empresas que no cuentan con los profesionales idóneos en sus estructuras, ven este segmento como un gasto y no una inversión, alejándose así de los espacios donde las personas realizan sus transacciones. La solución está en recurrir a profesionales externos, que generen un plan de comunicación y una identidad ordenada que la represente, hasta que sea posible incorporar un agente propio con los conocimientos necesarios para realizar la labor.
Estas acciones mencionadas son sólo instrumentos útiles para lograr flexibilidad y adaptación en este momento. Pero estos valores como disciplina, se deben ejercitar a diario. Más aún son las organizaciones con muchos años de existencia y estructura rígida que deberían animarse al cambio estructural, para que en el momento que algún otro evento natural o social genere desorden, no sea esto un problema, sino, una nueva oportunidad para crecer un poco más.