LA TRASTIENDA

En un luminoso café porteño, en avenida Santa Fe, cerca de 9 de Julio, dos jóvenes con teléfonos y agendas sobre la mesa, ajustan datos para cumplir con un raro cometido: “nos piden información sobre que puede ocurrir en una elección para elegir autoridades en la Universidad de Río Cuarto, en Córdoba”. ¿Y quién les requirió esa info? Les consulta nuestro ocasional interlocutor. “Augusto”, dicen a coro.

Averiguando, llegamos al punto de nuestra principal sospecha. Se trataba de Augusto Rodríguez Larreta, principal operador político de su hermano Horacio, el Jefe de Gobierno de CABA y precandidato presidencial de Juntos por el Cambio.

En otro punto del país, lejos de Río Cuarto, pero no tanto, también levantaron el teléfono para saber que puede ocurrir en el proceso electoral en la UNRC. Más precisamente en el edificio de El Panal, como se sabe, sede del Gobierno de Córdoba.

Hagan juego señoras y señores. Nadie quiere perder elección alguna en éste complejo 2023, aun cuando tenga poca o nula presencia en el territorio de disputa, o al menos, exhalar un aire de relajación si los resultados no habilitan festejos y tapas de diarios y portales con dirigentes a quienes enfrentará en elecciones generales.

Dicho esto, en la Universidad Nacional de Río Cuarto, a partir de este martes y hasta el jueves inclusive, más de 20 mil almas elegirán la nueva conducción rectoral para los próximos tres años.

Dos listas acaparan la atención de la propia comunidad universitaria, como así también, a buena parte de la dirigencia política provincial y nacional.

Por un lado, Sergio González y Viviana Macchiarola, candidatos a rector y vicerrectora, respectivamente, por el espacio del oficialismo y bajo la marca de Nuevo Impulso, pretenden darle “continuidad con cambios”, a una gestión que lleva varios períodos en la casa académica.

Por el otro, Marisa Rovera, candidata a rectora, y Nora Bianconi, a vice, representan a la oposición política a la conducción actual, y se expresan a través del sello Transformar. Con una base fuerte en la facultad de Ciencias Exactas, se proponen dar “un fuerte cambio de rumbo”, a la Universidad.

¿Qué diferencia a cada expresión? En el día a día de aulas y despachos, en los claustros sostienen que “hay posiciones bien marcadas” entre las listas, en un desglose que resultaría tedioso y de largo aliento. Así y todo, por lo recogido, y a los fines de sacarle cierto jugo a esta lectura, podemos sintetizar que Nuevo Impulso, se sostiene en una visión de construcción “con innovación, diálogo, desarrollo e inclusión”; mientras que Transformar, apunta “generar espacios de evolución permanente”.

A esos bucles conceptuales, que seguramente se han edificado por el vínculo y la militancia con integrantes de la comunidad académica y tienen fundamentos, arriesgamos a politizar que la dupla González-Macchiarola piensa una gestión participativa y plural, actualizada a las nuevas demandas sociales y tecnológicas y abierta al desarrollo regional; y por su parte, el binomio Rovera-Bianconi, se embandera en un carácter institucional de mayor peso, un énfasis en los espacios cientificistas y redefiniendo sus compromisos y aportes sociales.

Lo político-partidario hace su juego en éste proceso. Con mayor o menor cercanía, y por tanto incidencia, tiende sus tentáculos, y a veces, cuando avanza erosiona rápido el campo de los alcanzados. De una trinchera a la otra, acusan: de la oposición, a la lista de González, que “es vinculada al Peronismo y al Kirchnerismo”; desde el oficialismo, a la postulación de Rovera, que es “una candidata del radicalismo y Juntos por el Cambio, con la agrupación Franja Morada, a la cabeza”.

Es probable que haya una porción de verdad en tales acusaciones. Al fin y al cabo, ¿qué tiene de malo ser militante o adherente a un partido o coalición política?.

Pero no menos relevante es aquello de lo que sí podemos acreditar: en casi 30 años a esta parte, las conducciones rectorales que pasaron, Alberto Cantero, Leónidas Cholaky, Oscar Spada, Marcelo Ruiz, y ahora Roberto Rovere, con sus posiciones y alineamientos políticos personales, jamás dejaron abierta la puerta a la intromisión partidaria. Y eso, es un plus para la UNRC, que ojalá persista. 

En estas últimas semanas de campaña, hubo acciones y dichos de todo nivel y calibre. El rectorado hizo lo suyo, confirmando las presencias de las principales espadas de Educación y Ciencia y Técnica de Nación, con anuncios y avances importantes en obras que involucran a todas las facultades, y consagrando dos Honoris Causa con las reconocidas especialistas Dora Barrancos y Adriana Puigross.

La oposición, arremetió fuerte con el paupérrimo servicio de transporte público de pasajeros (con marcha incluida, días atrás), que si bien le compete a la Municipalidad local, impactó entre las y los alumnos fundamentalmente, pues son los depositarios directos de su funcionamiento; y también, con la finalmente caída tercera lista competidora, que por falta de avales para acreditar quedó en el camino por decisión de la Junta Electoral, y generó ruido interno en los despachos del Rectorado.

Pero si algo faltaba, no fue menor el “ruido” que generó en un lado y otro, la actualización de un caso de violencia y abuso sexual que investiga la Justicia contra un docente del área de Educación Física, y que data de 2019.

En suma, estamos seguros de una cosa. La deuda política e institucional ciertamente gravosa radica en que sus actores –oficialismo y oposición en su conjunto- no hayan sido capaces de generar y asegurar un debate de candidatos. Claro está, para verles en acción con sus propuestas, cotejarlas en un intercambio de ideas, maduro y esclarecedor, y para el fortalecimiento de un accionar democrático indispensable y necesario en estos tiempos.

El jueves, habrá un resultado. Probablemente un nuevo rector o rectora. Las 39 listas que participan en las cinco facultades, el Consejo Superior, y en los claustros con sus representaciones, y sobre todo las y los votantes, tienen la palabra.

Puertas afuera, habrá atención silenciosa. Eso sí, con más llamados telefónicos de consulta para calmar o activar dudosas expectativas.

Las aguas siguen turbias en Alpa Corral

La creciente de hace un par de semanas en la villa serrana, dejó innumerables inconvenientes a la comunidad que, de a poco, y no sin esfuerzo, lentamente comienza a recuperarse.

Pero donde las aguas siguen turbias es en los rincones de la misma Municipalidad, pues comenzó el tiempo de descuento para las próximas elecciones de renovación de autoridades, que tendrán lugar el próximo 4 de junio, y con ello, las preocupaciones de una gestión que genera más interrogantes que certezas entre vecinas y vecinos.

Como regularmente decimos en este espacio, llega a nuestra mesa de trabajo mucha y variada información que generalmente no solicitamos, pero que cuando evaluamos su relevancia, automáticamente la cotejamos, y si corresponde, la ponemos a consideración de ustedes, estimadas y estimados lectores.

En este caso, analizamos en detalle una fresca encuesta realizada hace unos días en la localidad por una consultora muy reconocida en diversos planos políticos y empresariales.

Veamos. La actual gestión de la intendenta Nélida Ortíz (UCR), alcanza un 52% de imagen negativa. Y el 68% de los habitantes manifestaron sus expectativas por “un cambio” de gobierno en la Municipalidad local.

Entre los postulantes, se recogió que la candidata oficialista logra, a la fecha del relevamiento (últimos días de marzo) un techo electoral del 32%; Cesar Villegas, alcanza una proyección de 22%, y el ahora ex concejal, Fabio González, se ubica en el 40%.

Los técnicos de la muestra, concluyen en que surge con fuerza la tendencia de fin de ciclo entre las y los consultados.

Para los observadores ciertamente silenciosos de lo que ocurre en Alpa Corral, pero no menos analíticos, los datos de la muestra se ajustan a una nube de cansancio que estaría agrandándose en la comunidad para con el actual gobierno.

“Hay situaciones muy preocupantes”, nos señalan con gesto adusto. Y ponen de relieve: la dudosa comercialización de lotes municipales, que tendrá –nos anticipan- repercusión en la Justicia, en breve, tomará forma un proceso de denuncias por aparentes irregularidades en dicho proceso, en la que estarían vinculados funcionarios y autoridades municipales.

¿Es grave? Nos aseguran que “el negocio”, rondaría los 2 millones de U$S, y que no se habría cumplimentado con el mínimo proceso de tratamiento administrativo, siquiera.

A ello, le incorporan el controvertido cobro de una tasa municipal por ingresar a la localidad. Sobre el particular, el dinero que se cobra –que representa un volumen significativo para las arcas comunales-, en concepto de “estacionamiento” carecería de ingreso formal a la caja comunal, y por tanto, no existiría trámite o expediente administrativo respectivo, ni diario, ni mensual.

Con encuesta en mano, y con ese combo de nubarrones en la gestión, arrancará la compulsa electoral, y las y los candidatos tendrán la palabra. Por lo hecho, y por lo que se hará. Volvemos al principio, por ahora, las aguas siguen turbias en la hermosa villa serrana.