Sandra Choroszczucha – Politóloga y Profesora de la Universidad de Buenos Aires
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Se acercan las próximas elecciones generales en Argentina y por el momento se presumen posibles ganadoras tres posibles fuerzas, el Frente de Todos que viene gobernando hace tres años y medio muy mal, La Libertad Avanza de Javier Mieli que representa a la ultra derecha reaccionaria que viene capitalizando más descontento ciudadano que conquistando territorialidad. Y Juntos por el Cambio, que luego de haber gobernado mal desde 2015 a 2019, sigue conquistando territorialidad, sumando fuerzas a la coalición, pero parece no encontrarle la vuelta para lograr el cambio juntos.

En Juntos por el Cambio todos quieren ser presidente, todos quieren ser gobernador de la PBA y todos quieren ser jefe de gobierno porteño. Sobran pre candidatos que se encuentran en modo campaña hace demasiado tiempo, y como en toda campaña se enfrentan y se pelean ante la opinión pública, muchas veces logrando que la opinión pública se convenza de que esta coalición no es más que un grupo de dirigentes que con mezquindad pelean por cargos. La madre de todas las batallas en las internas de la coalición Juntos por el Cambio, se presenta entre Mauricio Macri (creador y fundador del PRO, y ex presidente de Cambiemos) y Horacio Rodríguez Larreta (co-fundador junto a Macri del PRO, y actual jefe de gobierno porteño por dos gestiones sucesivas).

Mauricio Macri desde que perdió la última elección en 2019, viene promoviendo el armado de un ala dura del PRO (los llamados halcones, los menos negociadores, los que menos muestran disposición a compartir espacios de poder con el resto de las fuerzas de la coalición y los más dispuestos a ajustar desde el día cero) y en contraposición, Rodríguez Larreta viene constituyendo el ala blanda del PRO (las llamadas palomas, más conciliadoras con el resto de los partidos que conforman la coalición, más dialoguistas y más gradualistas al momento de plantear ajustes inminentes de la economía). En un comienzo en esta riña entre “halcones” y “palomas” del PRO, Patricia Bullrich, acompañaba incondicionalmente a Mauricio Macri, presentándose como la súper halcona del partido. Poco después, pareció tomar cierta distancia del fundador del PRO cuando manifestó querer ser presidenta al margen de que Macri se presentara o no también como pre candidato, y esto aparentemente no le gustó mucho a Macri.

María Eugenia Vidal en cambio repetía que quería ser pre candidata a presidente sí y solo sí, no se presentaba Mauricio Macri en las internas. Igualmente, luego de que diversas encuestas revelaran que a Macri no le dan los números para triunfar en las urnas (porque al igual que Cristina Fernández de Kirchner del Frente de Todos cuentan electoralmente con un piso alto y con un techo bajo, que rondaría en +-25%), nos comunicó después de un largo suspenso, que no será precandidato a presidente. Por su lado, María Eugenia Vidal, que tampoco es una de las favorecidas según los diferentes sondeos de opinión, decidió también renunciar a ser precandidata a presidente y también a jefa del gobierno porteño. Y así Patricia Bullrich logró imponerse como la candidata halcona del PRO (criticando cada vez que puede de “blando” a Larreta), mientras Larreta, posicionado como el jefe de las palomas, responde que no hay que creer en “estafadores” que prometen hacer ajustes abruptos imposibles de materializarlos en el corto plazo en una Argentina con una proporción mega gigante de pobres. En un frente de batalla que por momentos se enfrenta descarnadamente, el PRO cuenta con dos precandidatos a presidente que en las diversas encuestas realmente miden bien.

El radicalismo encendió motores, luego de un período 2015-2019 de sometimiento absoluto al PRO dentro de la coalición Cambiemos, y así comenzó a tomar posiciones y en las elecciones legislativas de 2021, el mapa se pintó fuertemente de morado (el color que identifica al partido centenario radical) y varios dirigentes de la UCR tomaron conciencia de que un partido que nació en 1891 y se mantuvo en pie a pesar de varios traspiés, contaba con una estructura partidaria y orgánica más que respetable y a respetar. Sin embargo, las candidaturas a presidente de dos pre candidatos que se postularán bajo la rúbrica radical, vienen “flojas de papeles”. Gerardo Morales (gobernador de Jujuy por dos gestiones continuas y actual presidente del partido radical) lanzó su precandidatura a presidente, pero las encuestas lo ubican lejos de los votos que podrían obtener Patricia Bullrich u Horacio Rodríguez Larreta.

También hubo internas bochornosas entre los radicales. Morales estuvo a segundos de agarrarse, literalmente, a las piñas con Martín Lousteau (diputado radical que también ostentaba ocupar la presidencia del partido radical y quedó luego en segundo lugar acompañando a Morales). Pero las “piñas” se transformaron en “caricias” y hoy se encuentran absolutamente hermanados, haciéndole frente al otro pre candidato a presidente de la UCR, Facundo Manes, que nos repitió en infinidad de momentos que no es tiempo de hablar de candidaturas y que los argentinos lo están pasando realmente muy mal, y que hay que sentir empatía, pero quiere ser presidente y así también ya está en la lista de postulantes radicales de cara a las internas de Juntos por el Cambio. Manes comenzó representando “la moderación” del radicalismo, incluso se dirigía ante la opinión pública con cierto reproche contra la “derecha” y el mal gobierno de antaño de Mauricio Macri, pero esto cambió, no porque Manes hoy apoye mayormente a la derecha (porque en sus discursos sigue enalteciendo los valores radicales de la socialdemocracia), sino porque Lousteau quedó recontra amigo de Gerardo Morales y Gerardo Morales quedó recontra amigo de Rodríguez Larreta del PRO, así que Manes quedó medio en el limbo, formando parte de una coalición sin recontra amigos por ningún lado. Y fue así que hace pocas semanas atrás, Manes nos sorprendió a muchos contándonos que quiso reunirse con el súper jefe de los halcones de la coalición, Mauricio Macri, al cual hace pocos meses lo acusó de haber realizado espionaje y de haber instrumentado “populismo institucional”. El radicalismo es tan experto en el respeto supremo a las instituciones de la república como en vivir lidiando en internas vs internas. Así las cosas, hoy Manes se fotografía mayormente con la halcona Patricia Bullrich y dialoga más con Mauricio Macri, mientras Morales se fotografía mayormente con Rodríguez Larreta y no dialoga con Macri.

Morales gestionó/gestiona con eficiencia la provincia de Jujuy (ya lleva haciéndolo por dos períodos consecutivas), y Manes logró obtener un muy buen caudal de votos como diputado en la PBA, el distrito con mayor cantidad de potenciales electores. Manes tracciona votos y tiene un buen reconocimiento a nivel nacional mientras se identifica con la socialdemocracia (vapuleada en varias oportunidades por Macri) pero por momentos desorienta cuando acusa a Macri o se reúne con Macri, o deja entrever que sus mayores simpatías las tiene con el actual gobernador peronista de Córdoba, Juan Schiarretti que acaba de armar un partido peronista no kirchnerista, y que competirá también contra la coalición Cambiemos, o no, porque se escucha también que podría venirse un frente de frentes entre Schiarretti y Juntos por el Cambio.

Por otra parte, en PBA, el candidato para ocupar la gobernación de Larreta fue, es y será Diego Santilli, en cambio Patricia Bullrich aún no decidió cuál será su candidato a competir en las PASO por el lado de los halcones del PRO (por ahora se debate entre tres candidatos y puede agregarse un cuarto que “jugaba” para María Eugenia Vidal mientras ella ostentaba presentarse como candidata a la presidencia). Uno de los pre candidatos de Patricia Bullrich para la gobernación bonaerense insiste en que deberían formalizarse acuerdos con Javier Milei (que divide el voto opositor en la PBA y con esto da más chances a que vuelva a ganar un candidato kirchnerista en la PBA). Pero Milei desprecia y no pierde ocasión para hacerlo notar a las “palomas” del PRO, a la UCR y a la Coalición Cívica.

Por su parte, en la ciudad porteña se armó un lío importante para el futuro cargo a ocupar para jefe de gobierno porteño, ya que Rodríguez Larreta cada vez más hermanado con la UCR (no se termina de entender si por afinidad o por mera conveniencia, o por ambas) decidió por ley, que las elecciones en la capital sean concurrentes, y se vote el mismo día una lista de papel (sábana) con candidatos a presidente, vice, legisladores nacionales y aparte una lista única electrónica con los candidatos para la ciudad porteña. Esto al PRO duro le molestó horrores, se armaron reuniones y se tiraron twist y recontra twists por la cabeza, entre halcones y palomas, debido a que los halcones del PRO insisten en que el jefe de gobierno porteño tiene que ser del PRO y eternamente del PRO, y si Larreta definió que se vote con una lista única para candidatos porteños, esto parece jugarle a favor al radical Lousteau porque no irá en una misma lista con un presidente radical que, aquí y ahora, tracciona menos votos que los candidatos a presidente del PRO. Lousteau a partir de este mecanismo electoral, cuenta con muchas más chances de poder lograr ocupar el cargo del próximo jefe porteño, pero los halcones del PRO no quieren a un radical ni a nadie que no sea PRO ocupando ese cargo, porque para gran parte de los halcones del PRO aparentemente Juntos por el Cambio debe seguir siendo hegemonizado por el PRO (aunque las elecciones legislativas en 2021 hayan demostrado que el peso específico del radicalismo es más que necesario para que la coalición pueda seguir conquistando espacio territorial).

Los halcones del PRO quieren que el primo Jorge Macri sea el candidato a competir para jefe de gobierno porteño, de hecho, Jorge Macri se trasladó de la PBA siendo intendente del distrito bonaerense de Vicente López y aterrizó en el gobierno porteño y acá lo vemos, con el afán de ser el próximo jefe de gobierno porteño.

Mientras se peleaban en redes sociales y medios de comunicación el PRO duro contra el blando y el PRO duro contra radicales y la Coalición Cívica (que defendían la decisión de Rodríguez Larreta), Cristina seguramente se divertía muchísimo con esta escena turbadora de los cambiemistas, y vale suponer que Javier Milei también. Juntos por el Cambio, ni juntos ni por el cambio, acrecienta oportunidades a un oficialista Frente de Todos que, frente a su muy mala gestión, solo cuenta para poder mantenerse en el poder, con que se sigan sumando torpezas y divisiones en la oposición, y a un libertario violento y anti sistema, que le hace frente con ímpetu a una coalición que, aunque pretenda cambios y siga insistiendo con cambios, vuelve y vuelve a pelearse para ver qué candidato de qué sector de la coalición se queda con más cargos. Falta agregar otra ya confirmada pre candidata a presidenta también por Juntos por el Cambio, Elisa “Lilita” Carrió por la Coalición Cívica, que nos cuenta que solo pretende moderar las posiciones extremas mientras se la observa cómoda cerca de los más “blandos” de la coalición.

Y falta mencionar a un dirigente político que muy bien podría hacer la diferencia si Juntos por el Cambio quiere ampliar la coalición y así obtener más chances de triunfar: José Luis Espert, un libertario que pregona por un mayor espacio para la esfera del Mercado y la reducción del tamaño del Estado y del excesivo gasto público, pero que se muestra propenso a dialogar y consensuar con quienes piensan y opinan diferente. En estos días se definirá si Espert finalmente formará parte de la coalición Juntos por el Cambio, todas las fuerzas ya dieron el visto bueno para que ingrese, pero aún falta que dé su conformidad el PRO (aparentemente el dilema lo tienen los halcones del partido que no quieren que Espert se presente como pre candidato para presidente porque podría restarle votos a Patricia Bullrich y favorecer a Rodríguez Larreta). Y Espert obtuvo 7,48% en las elecciones legislativas de 2021 en la PBA, distrito que reúne, según el último censo, el 38,16% del total de la población; así las cosas, Espert obtuvo más del doble los sufragios de los que conquistó Milei que obtuvo 17,06% de los votos pero en la ciudad porteña, por lo tanto la inclusión de Espert puede resultar ventajosa para la coalición.

Seguimos transitando nuestro año electoral, con un panorama muy poco alentador frente a un estado de situación macro y socio-económico extremadamente crítico, y no se estaría observando por el momento, a un Juntos por el Cambio juntándose para el cambio.