Al cumplirse 10 años de la tragedia, un medio millar de personas recordaron este martes a las seis víctimas de las explosiones de la Planta Piloto de Ingeniería, en un acto realizado frente al edificio donde ocurrió el luctuoso hecho. Luego, se inauguró un monolito en las Residencias Estudiantiles, que ahora llevan el nombre del estudiante muerto Juan Politano. Y hubo una misa en el predio de las Residencias.

Se evocaron al alumno Juan Politano (22) y los docentes investigadores Miguel Mattea (58); Carlos Ravera (64); Gladys Baralla (52); Damián Cardarelli (43), y Liliana Giacomelli (42); quienes fueron fatalmente alcanzados por aquel incendio.

Hubo asueto administrativo y académico entre las 10 y las 13.Y se vieron ondas muestras de dolor por aquellas explosiones ocurridas el 5 de diciembre 2007. El acto fue en el mismo lugar que hace una década se convirtió en el escenario de la peor catástrofe de la historia de esta casa de estudios.

Desde distintos puntos del campus, miembros de la comunidad universitaria se acercaron silenciosamente al edificio de la vieja planta piloto para rendir homenaje a los caídos, a esa misma hora, en aquella tragedia de 2007. Un ritual que se repite con igual emoción año tras año.

Rovere: “Yo era también uno de los sindicados asesinos”

“Este es un momento para recordar lo que nos sucedió y, sobre todo, recordar a aquellos amigos y compañeros que ya no están”, comenzó diciendo con la voz entrecortada el rector de la UNRC, Roberto Rovere.

“Ellos estuvieron siempre presentes en la Universidad y dedicaron la mayor parte de sus vidas a una universidad mejor, a una carrera de Ingeniería Química, la mejor del país”, afirmó, al tiempo que destacó el esfuerzo que hicieron para lograr el desarrollo del Departamento de Tecnología Química. Y nombró a cada uno de los seis muertos.

Recordó aquel trágico día en el que vio a Juan -Politano- sobre la ambulancia y ayudó a subir a la ambulancia a Carlos -Ravera-. “Una sensación que no voy a olvidar nunca”, dijo. Y siguió: “Fue muy duro, porque en ese momento estaba en gestión. Se conformó una comisión interclaustros. Y yo era también uno de los sindicados asesinos. Y esa dura situación me hizo estar apartado de estas instancias”.

Sobre aquella comisión interclaustros de seguridad dijo que se trabajó de la manera más seria posible, que estaban recabando las necesidades más urgentes de las distintas áreas. “La verdad es que teníamos muchas urgencias y la verdad es que no teníamos fondos”, contó.

“La explosión nos llegó a todos, con las lamentables pérdidas de vidas de nuestros amigos y compañeros”, sostuvo. “Esto ha sido duro para todos”, dijo.

Por otro lado, indicó: “Tenemos la responsabilidad de ver de qué manera transformamos esto. Las responsabilidades son compartidas. Esto no se logra con una reglamentación. Necesitamos trabajar en la concientización, con un arma fundamental que es la educación… son huellas que demorarán muchos años en cerrar”. “La comunidad universitaria padece este dolor”, acotó.

“La real versión de lo que pasó la tiene la Justicia. Eso no va a cambiar la memoria, no nos va a devolver la vida de nadie”, consideró el rector.

Y continuó: “Quizá la Universidad le quitó a la Familia Politano a Juan. Pero, hoy Juan es de la Universidad, nos pertenece a todos”. Y dijo que “hay muchos compañeros que también son víctimas” y que “el regalo de un edificio no cambió los ánimos, seguimos dolidos”.

“Yo quiero invitarlos a la reconciliación. Lamento mi falta de comunicación con los familiares -de las víctimas-, realmente lo siento. Pero, sepan que el Rectorado está abierto para ustedes. Ustedes son parte también de nuestra comunidad. Charlemos, necesitamos tener más en claro sus opiniones”, dijo el rector Rovere, al tiempo que sostuvo: “Necesitamos llegar a ciertos acuerdos de convivencia, aceptaciones, resignaciones, perdón”.

“Si no nos animamos a perdonar, seguiremos buscando responsables, seguiremos buscando culpables Y eso no nos dará paz. Les pido por favor, tratemos de buscar espacios, tenemos 365 días para estar juntos y recordar a nuestros amigos en paz”, concluyó, muy emocionado.

Una placa que inmortaliza un compromiso: “mantener viva la memoria”

Luego del minuto de silencio, se presentó un monolito erigido allí, tras que así lo resolviera el Consejo Superior a través de su resolución 089/10, a partir de un pedido de los familiares de las víctimas y la Facultad de Ingeniería, “como símbolo de paz y memoria”. La ceremonia de descubrimiento de la placa estuvo a cargo de familiares de los muertos en las explosiones, el rector Roberto Rovere y la decana de Ingeniería, Miriam Martinello. Luego de lo cual fue bendecida por el cura Carlos Juncos.

El padre Juncos pidió a Dios que “bendiga nuestra memoria para que no condenemos al olvido la muerte y el dolor de nuestros hermanos que han partido y sus familias, y la herida que ha quedado en todos nosotros como familia de la comunidad de la Universidad” y que “siga creciendo la lucha por la vida digna, plena y verdaderamente humana”.

Los dirigentes gremiales del sector docente

Los primeros en hablar fueron el secretario general de la Asociación gremial docente Guillermo Ashworth; el secretario general de la Conadu, Carlos De Feo; y Claudia Baigorria, secretaria de Formación, de la Conadu Histórica.

El docente local dijo: “Es importante hacer memoria, porque es la única forma de saber que lo que no está bien hecho no se debe volver a hacer”. “Los accidentes pueden y deben ser evitados”, agregó. Y siguió: “Nuestra federación Conadu aprobó en forma unánime declarar al 5 de diciembre como día del ambiente y las condiciones de trabajo en las universidades, como un día de reflexión para pensar, debatir, señalar. Lo mismo ha sido trabajado por Conadu Histórica y Fedun”.

“Hay un antes y un después en esta Universidad tras las explosiones de la planta piloto. Y lo mismo tiene que ser en todas las universidades en cuanto a las condiciones de trabajo”, sostuvo Ashworth.

Baigorria leyó una vieja disposición de paro a nivel nacional dispuesta por su federación tras la tragedia de la UNRC. La dirigente señaló que siguen pidiendo iguales mejoras en las condiciones laborales y haciendo similares reclamos a los rectores de las universidades nacionales -reunidos este martes en el marco del CIN, en Bariloche-.

De Feo agradeció la invitación de AGD y sostuvo: “Estos seis compañeros que murieron aquí son parte también de esa larga lista de mártires que la universidad argentina tiene”. “Este desgraciado hecho, que nunca debió haber ocurrido, nos abrió los ojos sobre la importancia de las condiciones laborales en las universidades. Una universidad comprometida tiene que garantizar a sus trabajadores y estudiantes el derecho a realizar sus trabajos con seguridad y en las condiciones aptas para que no sucedan estas cosas”.

Fuente: Dirección de prensa y difusión – Universidad Nacional de Río Cuarto.