La comunidad de Sampacho recibió ayer la Declaración de Monumento Histórico Nacional del Santuario La Consolata de Sampacho. Con la firma del Presidente Alberto Fernández, del Jefe de Gabinete Santiago Cafiero y del Ministro de Cultura de la Nación, Tristán Bauer fue comunicado a través del Boletín Oficial.
«Tras varios años de gestión, y con la aprobación unánime de la Comisión Nacional de Bienes, Monumentos y Patrimonio; viene a reafirmar y reconocer el gran esfuerzo y trabajo de nuestros antepasados, de tantos hombres y mujeres de fe y amor a Dios, a la Virgen y a la Iglesia que coronaron ese amor con la bella joya diocesana, en Sampacho: el Santuario «Nuestra Señora de la Consolata» indicó el P. Osvaldo Leone, párroco del Santuario.
Para la Iglesia Católica, los Santuarios son los lugares de gran devoción, caracterizados por la gran afluencia de fieles, la peregrinación y conversión. De gran riqueza artística, el Santuario de “Nuestra Señora de la Consolata”, incluso superó el terremoto que azotó a la localidad en 1934. Esta virgen venerada en Italia llegó al sur cordobés por gestiones del sacerdote turinés Juan Mauricio Cinotto, quien, a fines de 1905, trajo a Sampacho una réplica del cuadro considerado milagroso en Turín.
En 1911, Sampacho recibió la imagen de la virgen de La Consolata, hecha en madera por los hermanos Borgnogno, también en Turín, ciudad de la que provenían la mayoría de los inmigrantes de la región. La talla pesa más de 1200 kilos y es la única en su tipo en el continente americano y segunda en el mundo.
La Virgen lleva en sus brazos al niño Jesús y ambos tienen coronas bañadas en oro y ornamentadas con piedras preciosas. Sólo los 20 de junio es retirada del camarín y paseada por el pueblo, para las fiestas patronales.
El altar mayor del Santuario, inspirado en el estilo romántico bizantino, es obra del artista italiano Esteban Fino. Fue inaugurado en 1951. El órgano del Santuario fue traído desde Milán Italia por el padre Cinotto, en 1930. Fue construido por la renombrada fábrica de Balviani de Milán y es considerado uno de los mejores del mundo.