Por Flavio E. Buchieri
Dr. en Economía. Profesor e investigador. Director Ejecutivo de El Club de Negocios.
Argentina arriba a un nuevo entendimiento con el FMI que la aleja del abismo que implicaba no acordar un esquema de regularización de la deuda con la entidad. En estos momentos se delinea la letra chica que dará anclaje operativo al mismo y, con ella, la sensación de que el tema está arreglado seguro perdurará varios días. Sin embargo, es bueno aclarar qué implica el mismo, cuyas principales medidas exponemos a continuación.
En primer lugar, el acuerdo dura dos años y medios. Durante ese lapso, el FMI, si Argentina cumple las metas pautadas, recibirá dinero de la entidad para cancelar el crédito de U$S 44.000 millones que tomó Macri. Luego de este período, Argentina deberá cerrar otro acuerdo para pagar la deuda que ahora le va a conceder el FMI. En 2026, y por un lapso de 10 años, el país deberá comenzar a pagar en serio. Por otro lado, el gobierno consiguió lo que buscó: una reducción gradual del déficit fiscal (2.5% para el 2022; 1.9% para el 2023; 0.9% para el 2024 y 0% para el 2025), sin tener que hacer reformas estructurales. Esto no es lo que el FMI quería, pero la presión del presidente Joe Biden terminó por allanar el camino a favor del país.
En tercer lugar, como se reduce el déficit fiscal, el gobierno se ha comprometido a reducir la emisión de dinero. Esto es claro para ralentizar la suba del dólar y contener la masa de liquidez que implican las LELIQs. Se supone que la menor emisión permitirá reducir la tasa de inflación, aunque nada se dice sobre la velocidad con la que se espera lograr tal cometido ni en cómo se va a reducir el gasto público, principal causa del déficit fiscal. Ya el ministro anunció que alguna poda en los subsidios a las tarifas públicas va a ocurrir con lo cual este es uno de los costos que afrontará el gobierno necesariamente.
¿Qué implica lo expuesto? Pues: a) el gobierno actual no efectuará ningún desembolso al FMI; b) la reducción comprometida del déficit fiscal se producirá por un mayor crecimiento económica y la reducción de los subsidios a la clase media; c) el gobierno no afrontará grandes costos por firmar el acuerdo que le impidan llegar, en forma competitiva, a las elecciones del 2023; y d) el principal aliado del país hoy son los Estados Unidos, que intervinieron fuerte en el cierre de este acuerdo.
¿Alcanza o es insuficiente? A las claras, el acuerdo frena la caída y expone un mínimo plan económico que guie al país en los próximos dos años o, hasta el próximo gobierno. No se corrigen los problemas de fondo y, por ende, no genera incentivos para un crecimiento sostenido de la economía a largo plazo. Es lo “menos malo” que podía pasarle al gobierno. La tarea pendiente es pensar el futuro.